martes, agosto 30, 2005
El mejor día de playa
Sigo recordando mis últimos días con ella, pronto la vuelvo a ver y ya estoy impaciente... la necesito a mi lado. Todo mi ser la ama...
Así aconteció el mejor día de playa de mi vida:
Era ya tarde, más bien medio día, y nos dirigíamos colina abajo hacia esa playa que parecía alejarse cada vez más de nosotros. Ella iba en chanclas y en determinadas partes del camino le costaba avanzar con agilidad. Al final llegamos a la playa y duda existencial:
- ¿Dónde nos ponemos?
La playa estaba casi desierta y el viento era moderado, así que decidimos ponernos detrás de una duna que nos protegía un poco del viento y así nos posibilitaba el poder poner la sombrilla tumbada en el suelo.
Después de colocar una toalla en la arena y la sombrilla procedimos a ir a pegarnos un baño... ella se quito su pantalón, su camiseta de tirantes y la parte de arriba del bikini dejando su pecho directamente y sin previo aviso dispuesto a mi vista. Eso me provocó la primera excitación del día, pero no la última.
En el agua, que estaba un poco fría por cierto, ella no paraba de jugar conmigo abrazándome de pies y manos y haciendo que sintiese su cuerpo totalmente pegado al mío mientras nos besábamos y extendíamos nuestro amor a los cuatro puntos cardinales.
Después de este baño procedimos a comer y a tumbarnos tranquilamente. No parábamos de mirarnos y de darnos besitos, en un determinado momento adentre mi mano en el interior de su bikini y descubrí que su sexo se hallaba completamente húmedo. Al comprobar su excitación no puede resistirme a masajear su clítoris e introducir algún dedo en su vagina. Después de un pequeño instante en el que ella disfrutaba de la situación me dijo:
- ¡Cómo no pares te la como aquí mismo!
Aquellas palabras provocaron en mi una gran erección y ella se dio cuenta... desabrocho mi bañador, lo bajo y dirigió su cabeza hacia el. Sus labios rodeaban mi miembro y con sus manos recorría todo mi sexo, ella estaba disfrutando de esa situación tanto o más que yo, mientras todo mi ser estaba paralizado disfrutando de esa maravillosa felación que nadie como ella hasta ahora me ha sabido hacer. Yo no podía controlar mas el acto y eyaculé con bastante fuerza en el interior de su boca en gran orgasmo que poseía todo mi cuerpo. Ella se levanto y me miró con su preciosa cara sabiendo que me había hecho muy feliz... y nos fundimos en un beso.
La tarde continuo entre besos, baños y charlas esperando el ansiado momento del atardecer para disfrutar de una puesta de sol en la playa y vivir un momento que los dos deseábamos con todo nuestro ser. Pero la tarde calurosa nos hizo una mala jugada dejándonos sin agua en aquella playa aislada, por lo que tuvimos que abandonarla en busca del ansiado liquido elemento.
Mi niña, la próxima vez tendremos nuestro atardecer en la playa y sellaremos nuestro amor con el fuego del sol cuando quema el horizonte.
TE QUIERO
Etiquetas: El